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miércoles, 19 de octubre de 2011

Curiosidades filosoficas

Tales: Según nos cuenta Platón, parece que Tales de Mileto se cayó a un pozo mientras estaba contemplando las estrellas. Este hecho le hizo mucha gracia a una sirvienta, la cual riéndose de él le dijo algo así: tanto preocuparte por conocer las cosas del cielo, se te ha quedado oculto lo que estaba bajo tus pies.
Platón también se burlaba del hecho, afirmando que dicha burla venía muy bien a todos los que dedican su vida a la filosofía

Pitágoras concentrado en su trabajo. Está claro que a Pitágoras no le gustaba que le molestaran cuando trabajaba.
Tal es el caso que, cuando entraron los partidarios de Cilón en su casa, para matarlo, él trazaba figuras geométricas en el suelo con una tiza. Y no tuvo otras palabras para su asesino que ;Hazme el favor de no pisar ese triángulo

Clara Campero 

miércoles, 12 de octubre de 2011

                                                  Teoría de la iluminación 


San Agustín nos demuestra mediante esta teoría la existencia de Dios, como ser supremo y eterno.
El alma y Dios para San Agustín, son los dos polos fundamentales entre los que se mueve el pensamiento. Frente a ambas íntimas y cordiales realidades, poco cuenta para San Agustín lo demás; el mundo exterior le sirve sólo para descubrir en él los rastros de Dios.
De Dios no podemos alcanzar un concepto positivo porque, como dice Plotino, está por encima de cuanto pudiéramos pensar de Él. Únicamente es adecuada la concepción de Dios como aquel ser cuya esencia es su misma existencia, cuyo ser es existir.
Según San Agustín el alma del hombre es una sustancia activa y fue creada para el cuerpo del hombre, y ahí está apresada. Dice San Agustín: “Fuimos creados para Ti, Señor, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti”.
La frase empleada por San Agustín, para el existir de Dios, es ¿Existe algo que sea superior a la razón? De existir algo, cuestiona ¿podría ser identificado con Dios? Si mediante la razón hallásemos algo superior que esta misma, y ese algo no tiene nada superior a sí mismo, sin duda entonces ese algo tiene que ser Dios.
Para San Agustín, el alma fue creada para el cuerpo, y antes no existía. En cuanto a eso no concuerda con Platón, pues según Platón el alma habría vivido antes, y entonces ahí habría conocido todas las ideas. Según San Agustín, el alma no conocería las ideas desde una vida anterior, sino que es Dios quien las alumbra en nuestro espíritu, dándonos así una visión superior, divina., de todo cuanto nos rodea y se ofrece a nuestros sentidos. El entendimiento nos aparece así como un algo divino, y la contemplación intelectual como la obra del Dios iluminada con su venida a todos los hombres.
La teoría de la Iluminación de San Agustín, sería algo así como que el alma fue creada por Dios, y habita encarcelada en nuestro cuerpo para lo cual fue creada, y ahí espera llegar a Dios. Es Dios quien la ilumina y le permite ver las ideas, dándole la facultad para encontrarlas por si misma, pues no pueden ser entregadas por un ser externo, sino que necesitan ser obtenidas por el alma, y tampoco pueden ser obtenidas por los sentidos. Por lo tanto Dios nos ilumina el alma para comprender cuanto nos rodea, para así darle gloria




Laura Pallero .

lunes, 10 de octubre de 2011

Breve resumen de la filosofía griega

Filosofia griega:


Todo el mundo cultural de los primeros siglos de la historia de Grecia está recogido en las obras de Homero, la Ilíada y la Odisea, pero en ambos casos los sucesos narrados tienen como marco el mito, la mitología.
Los poetas, mediante el mito, eran los encargados a través de una docencia oral, de enseñar el cómo y el porqué de los sucesos. Un conjunto de dioses, representantes de las fuerzas de la naturaleza o de las diferentes capacidades de los seres humanos, eran la causa del universo o la máxima representación de la sabiduría. Todo podía explicarse a través de la mitología, aunque fuera ilógico e irracional, pues correspondía en definitiva al comportamiento arbitrario de algún dios.
Ya a comienzos del S. VI A.C., hubo quienes desearon explicaciones mas racionales y menos arbitrarias de las cosas. Ello pudo deberse a la gran actividad comercial y colonial de los griegos, que les puso en contacto con otros pueblos y otros modos de explicar el universo. Con ello surgirá la filosofía, como un intento crítico de superar las irracionales respuestas del mito.


- Los primeros filósofos:
Pretendían explicar el cosmos encontrando una causa que fuera el origen de todo. Como ejemplos podemos destacar:
  • Tales de Mileto: para él, el origen de todo era el agua, que se presenta en los estados sólido, líquido y gaseoso. El agua, es por tanto, fuente de vida.
  • Pitágoras: para él, el principio de todo son los números, que procedían de dos elementos opuestos, lo par y lo impar, explicación útil para dar respuesta a un sinnúmero de oposiciones (bueno – malo, móvil – inmóvil, masculino – femenino…).
  • Heráclito: concibió el universo como un proceso de constante transformación, estando todo siempre en perpetuo movimiento. No hay presente, sólo pasado y futuro. Por ello, el origen del universo es la materia en constante movimiento.
  • Anaxágoras: mantenía que el universo estaba compuesto de partículas de todas las sustancias, de manera que cada forma era diferente porque en ella predominaba un tipo concreto de partículas.
  • Demócrito: mantenía la existencia de átomos que flotaban en el vacío y que al unirse daban lugar a las diferentes formas. Estos átomos se movían caóticamente, por azar. Gracias al vacío existía el movimiento, y por lo tanto, la pluralidad.
- Los sofistas y Sócrates:
Los sofistas fueron los primeros enseñantes profesionales, pues cobraban por enseñar derecho, retórica, política… a los que serían los jóvenes líderes de la Atenas democrática. El pensamiento sofista se caracteriza por dos aspectos:
  1. Escepticismo: no hay verdades absolutas o al menos, era imposible conocerlas.
  2. Las leyes, las normas morales, y las instituciones políticas son fruto de la conveniencia de los grupos humanos, lo que supone la negación de una ley o una moral natural.
Sócrates utilizó como método para enseñar el diálogo, pues las preguntas que le hacían sus discípulos servían para que estos llegaran a descubrir por sí mismos la verdad. A este sistema, Sócrates le llamó “Mayeútica” (arte de conducir a la luz).
En moral, Sócrates creía que sólo obraba mal el que no sabía, y por lo tanto el saber significaba virtud (intelectualismo moral).

- Platón:
Fue discípulo de Sócrates. Para Platón la inteligencia creadora es el Demiurgo, que actúa sobre la materia caótica ordenándola y dándole forma de acuerdo con un plan o modelo, que está en las ideas, que son reales y perfectas. El mundo de las ideas es un sistema ordenado y jerárquico, presidido por la idea de Bien, que es la idea suprema.
Para Platón, el alma del hombre es inmortal y sufre en un cuerpo en el que debe purificarse para prepararse para la contemplación de las ideas.


- Aristóteles:
Fue discípulo de Platón. Entiende el bien no como una idea suprema, sino como la tendencia que lleva a todos los seres hacia su propia perfección.
Explica Aristóteles el movimiento como el paso de la potencia al acto. En cuanto a la naturaleza, un ser es el fruto de cuatro causas:
1.      Causa material: materia de que está hecho.
2.      Causa formal: forma que adopta la materia.
3.      Causa agente o eficiente: lo que hace que se pase de la potencia al acto.
4.      Causa final: la finalidad o necesidad de ese ser.
Aristóteles concibe a dios como forma sin materia, acto sin potencia y como motor sin movimiento.

Contenido recopilado de varias fuentes. 
    Clara C.

martes, 6 de septiembre de 2011

¿Como llevar la filosofia a los jovenes?

La filosofía ha sido estigmatizada como un ejercicio anacrónico, tedioso y denso a las nuevas generaciones. Pero por el contrario de lo que parece la filosofía es aquella actividad que refresca y renueva las ideas y que además orienta hacia la búsqueda de identidad en los jóvenes en su sentido de vida y su situación en el mundo.
A pesar que la ciencia filosófica se forje en círculos muy elevados de conocimiento y erudición, esta no pierde esencia y cultivo en la vida cotidiana y en el ejercicio común de las personas.  Por ello mas que encriptar u ocultar el ejercicio filosófico se debe abrir y acercar a todas las personas con las que se convive pero tomando en cuenta que el discurso se debe mantener en un nivel prudente y ameno con el común de las personas.
A pesar de la relevancia que actualmente han tenido las ciencias técnicas, la filosofía no debe dejarse de lado ya que es una saber que humaniza y el cual se debe de impartir en los jóvenes y sobretodo en la etapa de la adolescencia donde el individuo comienza sus cuestionamiento hacia las cosas y las costumbres, que es donde surge la búsqueda de la identidad.
Claro es el mensaje que se debe dar entender en aquella frase socrática:

Sólo hay un bien: el conocimiento. Sólo hay un mal: la ignorancia.

Se debe dar entender que siendo humano se es filósofo. Ya que por la naturaleza pensante el hombre busca voluntaria o involuntariamente resolver problemas, entender ideas, buscarle un sentido a la realidad. Y aquel que ejerce la filosofía entiende más de sí mismo y del mundo que le rodea. Ser filosofo no es ser inadaptado de la realidad sino por el contrario, ser filosofo es buscar su sitio y el sentido de sus actos en la realidad. Es buscar entender y tener en claro quien se es y hacia donde dirige su vivir.
La filosofía no es una actividad mediocre, ni una ciencia tediosa y aburrida. Le han dado el carácter de este tipo por la superficial valoración que causa el estereotipo de quien la ejerce y la aparta de los demás.

¿Y como llevar a cabo este entusiasmo de la filosofia hacia los jóvenes? Se debe tener en cuenta que todas las manifestaciones y obras humanas contienen filosofía proveniente de las diversas corrientes de pensamiento. Una buena opción para transmitir la filosofía a los jóvenes es encontrar la raíz filosófica en que desarrolla dichas obras y que los jóvenes aprendan a discernir. Hasta las caricaturas, canciones, películas sirven para tal caso. Ya que la filosofía primeramente comienza con el ejercicio reflexivo de las ideas buscando el origen y veracidad de las mismas. El verdadero aprecio del arte en el ejercicio estético es conjuntar la razón con el sentimiento ya que ambas cualidades de la esencia humana se reflejan en las obras que se crean en la operación artística de los hombres.

Filosofía es la búsqueda de la verdad como medida de lo que el hombre debe hacer y como norma para su conducta.
Sócrates.

Clara C. 
Contenido recopilado de varias fuentes

viernes, 2 de septiembre de 2011


Qué significa decir que las cosas no van bien? Comparado con qué? Puedes decir: comparado con cómo iban las cosas hace un par de horas, o un par de años atrás. 
La muerte y el desastre nos acosan cada segundo de nuestras vidas, dispuestos a encontrarnos. La mayoría de las veces no lo consiguen. Miles de kilómetros de autopista sin un reventón de una rueda delantera. Centenares de virus que pasan por nuestros cuerpos sin matarnos. Montones de pianos que  caen un minuto después de haber pasado, o aunque sea un mes, no significa nada. 
Así que, si no tenemos intención de ponernos de rodillas y dar gracias cada vez que nos libramos de 
un desastre, no tiene sentido lamentarse cuando nos encuentra. A nosotros, o a cualquiera. Porque no lo 
comparamos con nada.
Extracto del libro "The Gun Seller" de Hugh Laurie


Entrada By Giuli Aubert

Necesitamos la fantasia, porque la realidad es muy dificil.
Lady Gaga
Entrada By Giuli Aubert♥

miércoles, 29 de junio de 2011

                                                      LOS SOFISTAS



Los sofistas eran los sabios primitivos que a partir de Sócrates y Platón perdieron su prestigio, siendo designados con este nombre en sentido peyorativo.
Eran pensadores que en el siglo quinto antes de Cristo se dedicaban a enseñar principalmente retórica, o sea el arte de hablar bien y de la erística, o arte de persuadir y convencer.
El objetivo de los sofistas era darle la formación a los jóvenes, que ellos consideraban necesaria, para dedicarse a la política.
El sofismo representa el fin del período llamado cosmológico, en que la inquietud del saber se centraba en la naturaleza, y el inicio del período antropológico, centrado en el hombre.
La inestable situación política de Grecia obligaba al ciudadano libre a intervenir más en los asuntos del Estado en virtud de la disparidad de las doctrinas filosóficas existentes.
Los sofistas no creían en el ideal de la verdad absoluta y priorizaban el concepto de utilidad, enseñando la virtud como la capacidad de ser eficaz en política.
Para el sofismo toda moral y cultura proviene del hombre y este concepto los llevó a romper con el pensamiento tradicional que los llevó a un escepticismo y relativismo subjetivo.
Creían en el carácter funcional del lenguaje y en que no existe un conocimiento válido y necesario, y esta forma de pensar los convirtió en los primeros en incursionar en una teoría del conocimiento.
Las doctrinas de Parménides y Heráclito llevaron a una actitud escéptica sobre la validez de la percepción de los sentidos, ya que si según Parménides el Ser es estático, inmóvil, eterno y el movimiento ilusorio; la percepción nos engaña; o si según Heráclito todo está cambiando sin cesar y lo único seguro es el cambio, también es imposible darle crédito a lo que percibimos.
La opinión de filósofos prominentes antes de Sócrates y Platón, aún se contradecían unos a otros porque todavía no habían surgido pensadores capaces de hacer una síntesis superior, con lo verdadero de ambas posturas.
Por lo tanto, existía desconfianza en las cosmologías de los filósofos presocráticos, que provocó volver la mirada del hombre hacia si mismo.
Platón fue el que brindó la posibilidad de tener en cuenta la mutabilidad y la estabilidad de las cosas y también la reflexión sobre las civilizaciones y las culturas.
Estas diferencias hacían que se cuestionaran sobre si las distintas formas de vivir y los diferentes códigos religiosos y éticos eran producto del hombre y en consecuencia mutables o bien impuestos por ley, o tal vez dependían de la naturaleza, o podían ser verdades reveladas en forma sagrada o divina.
Protágoras, el más notable de los sofistas, se ocupaba del microcosmos más que del macrocosmos, o sea del hombre, como el misterio más grande, su civilización y sus costumbres.
El sofismo también se diferenció de la filosofía griega por su método, ya que aunque la vieja filosofía no excluía la observación empírica era típicamente deductiva, o sea que una vez que el sabio tenía un principio constitutivo general del mundo debía explicar a partir de él los fenómenos concretos. En tanto que los sofistas trataban de reunir una gran cantidad de observaciones de hechos particulares para sacar conclusiones, tanto teóricas como prácticas, siendo su método por lo tanto, empírico inductivo.
Estas conclusiones no pretendían establecer normas basadas en una verdad absoluta; a diferencia de la filosofía griega antigua que buscaba la verdad objetiva, ya que los cosmólogos querían descubrir esa verdad objetiva del mundo en forma desinteresada.
El método sofista más cuestionado era la enseñanza de la erística o el arte de persuadir y ganar las controversias, principalmente en lo concerniente a ganar los litigios judiciales. Obviamente en la práctica, esta habilidad podía equivaler a que la causa injusta pareciera justa, cuestión contraria al afán de llegar a la verdad de los antiguos filósofos.
Los jóvenes recibían con entusiasmo las enseñanzas sofistas pero los mayores tradicionalistas temían por la formación de sus descendientes.
El sofismo sirvió de transición a la fase de la filosofía de Platón y Aristóteles que siempre los consideraron en forma peyorativa.

Laura Pallero .

miércoles, 15 de junio de 2011

La teoría de las ideas 


La teoría de las Ideas es la parte básica de la filosofía platónica. En lo fundamental consiste en defender la existencia de lo absoluto (las Ideas o Formas), frente al que se sitúa el mundo corpóreo, mortal y relativo.


A diferencia del pensamiento cristiano el absoluto al que se refiere Platón no tiene carácter personal. Platón consideró que la realidad se divide en dos grandes géneros: el Mundo Sensible y el Mundo Inteligible o Mundo de las Ideas. Lo absoluto al que él se refiere es precisamente este último ámbito de realidad. El Mundo Sensible es el conjunto de entidades que se ofrecen a los sentidos, realidades particulares, cambiantes, múltiples, que nacen, duran y mueren y se captan con los sentidos. El Mundo Inteligible o Mundo de las Ideas está poblado por entidades absolutas, universales, independientes, eternas, inmutables; entidades que están más allá del tiempo y del espacio, y que se conocen mediante la parte más excelente del alma, la racional. En este segundo ámbito la realidad más valiosa la constituye la Idea del Bien .
      La tarea de la filosofía consiste en ascender desde el Mundo Sensible al Mundo de las Ideas y en éste contemplar la Idea de Bien (por eso Platón define la filosofía como “una ascensión al ser”). Esta teoría es fundamentalmente una teoría ontológica pero tiene claras repercusiones en otros ámbitos como la antropología, la teoría del conocimiento, la ética y la política.
      Aunque algunos autores señalan la influencia de elementos religiosos como los pitagóricos o la motivación política para explicar porqué Platón postuló dicha teoría, no hay que olvidar que la motivación más importante es de carácter filosófico y tiene que ver con, al menos, los siguientes argumentos:

I. La crítica al conocimiento sensible y al relativismo elaborada por Platón en el diálogo “Teetetos” 
En el este diálogo muestra que el conocimiento no puede referirse a lo que se ofrece a los sentidos o cosas sensibles pues dichas cosas conducen al relativismo y el relativismo al absurdo; por ello es preciso suponer que el conocimiento estricto o absoluto necesita referirse a entidades absolutas a las que llamará Ideas; en muchas ocasiones Platón dice que la única alternativa al relativismo es su Teoría de las Ideas.

II. El uso del lenguaje y el problema de la referencia de los términos universales.
Según Platón, términos universales como los nombres comunes , los adjetivos o los sustantivos abstractos no se refieren directamente a las cosas individuales que se ofrecen a los sentidos  sino a entidades universales como la Belleza, el Bien, el Hombre... Estas entidades o Formas son lo que tradicionalmente se denominan esencias de las cosas pero, desde su punto de vista, separadas de las cosas individuales, las cuales participan o imitan a dichas Formas ; Aristóteles llamará a esta prueba argumento del “uno sobre muchos”.

III. La posibilidad del conocimiento científico
En el diálogo “Crátilo” Platón parte de la existencia del conocimiento para demostrar la existencia de objetos no sensibles e inmutables. Aristóteles llamará más tarde “argumento desde las ciencias” a esta demostración y se puede resumir del siguiente modo:
A. las cosas sensibles están en continuo cambio;
B. la ciencia no puede hacerse de lo que está en continuo cambio;
C. luego la ciencia no se puede referir a las cosas sensibles sino a entidades que no cambian (entidades que Platón llamará “Ideas o Formas”).
      Brevemente, Platón consideró que el conocimiento absoluto (como el que de hecho poseemos en las matemáticas) sólo se puede alcanzar si existen entidades absolutas, y éstas son las Ideas.


Laura Pallero . 

domingo, 12 de junio de 2011

El paso del mito al logo

Del mito al logos

 La explicación mítica:

--) Los poetas inspirados reflejaban el esfuerzo del pensamiento humano por formular respuestas coherentes a los grandes interrogantes colectivos.
--) Los mitos iban acompañados de unas representaciones, los ritos, por medio de los cuales el contenido de los mitos se hacia presentes a todos cuantos participaban en estas.
--) Homero: recoge el ambiente agrícola y ganadero de poblaciones que se agrupan en valles formando comunidades dispersas en torno a la ciudad cercana al mar y regida por un monarca que controlaba el poder.

  • Los dioses de la sociedad homérica ya no pretenden haber creado el mundo, sino tan solo conquistarlo y repartírselos.
  • Los personajes son seres sobrenaturales que se les conoce por todo lo que han hecho en el tiempo prestigioso de los comienzos.


Hacia una explicación racional:

--) En las polis se alcanza una gran prosperidad política, económica y cultural, a lo largo de un periodo histórico en la que se produce transformaciones por el desarrollo de la industria artesanal y el comercio, y la implantación de la moneda. Esta nueva situación produce un cambio de mentalidades.
--) Hesíodo: en sus narraciones se esta imponiendo una nueva reflexión más en consonancia con el mundo en el que vive, que empieza a ser mejor comprendido y mas trasformado por las nuevas actividades humanas.

  • La explicación racional plantea problemas referentes a la Naturaleza en si misma y todo cuanto en ella sucede debe ser explicado de forma sistemática y coherente mediante conceptos que elabora la razón (logos).
  • Los primeros filósofos son llamados presocráticos. Asumen el mismo problema de Hesíodo en sus poemas pero presiden de los elementos divinos.  


Clara Campero

lunes, 6 de junio de 2011

Sócrates


Sócrates nació en Atenas el año 470 a. C. y murió en el 399 a. C. Hijo de un escultor y una comadrona, recibió una educación tradicional: literaturamúsica y gimnasia. Más tarde se familiarizó con la dialéctica y la retórica de los sofistas. Al principio, Sócrates siguió el trabajo de su padre; realizó un conjunto de estatuas de las tres Gracias, que estuvieron en la entrada de la Acrópolis hasta el siglo II a. C. Durante la guerra del Peloponeso contra Esparta, sirvió como hoplita con gran valor en las batallas de Potidea en el 432-430 a. C., Delio en el 424 a. C., y Anfípolis en el 422 a. C.
Era de pequeña estatura, vientre prominente, ojos saltones y nariz exageradamente respingona. Su figura era motivo de chanza.Alcibíades lo comparó con los silenos, los seguidores ebrios y lascivos de Dioniso. Platón consideraba digno de ser rememorado el día que le lavó los pies y le puso sandalias (a Sócrates), y Antifón, el sofista, decía que ningún esclavo querría ser tratado como él se trataba a sí mismo. Llevaba siempre la misma capa, y era tremendamente austero en cuanto a comida y bebida.
Fue el verdadero iniciador de la filosofía en cuanto que le dio su objetivo primordial de ser la ciencia que busca en el interior del ser humano. El método de Sócrates era dialéctico: después de plantear una proposición analizaba las preguntas y respuestas suscitadas por la misma. Sócrates describió el alma como aquello en virtud de lo cual se nos califica de sabios o de locos, buenos o malos, una combinación de inteligencia y carácter.
Tuvo gran influencia en el pensamiento occidental, a través de la obra de su discípulo Platón.
Creía en la superioridad de la discusión sobre la escritura y, por lo tanto, pasó la mayor parte de su vida de adulto en los mercados y plazas públicas de Atenas, iniciando diálogos y discusiones con todo aquel que quisiera escucharle, a quienes solía responder mediante preguntas. Privilegió un método, al cual denominó (probablemente evocando a su madre partera) mayéutica, es decir, lograr que el interlocutor descubra sus propias verdades.
Fue obediente con las leyes de Atenas, pero evitaba la política. Creía que podría servir mejor a su país dedicándose a la filosofía. No escribió ningún libro ni tampoco fundó una escuela regular de filosofía. Todo lo que se sabe con certeza sobre sus enseñanzas se extrae de la obra de Platón, que atribuyó sus propias ideas a su maestro. Platón describió a Sócrates escondiéndose detrás de una irónica profesión de ignorancia, conocida como ironía socrática, con gran ingenio y agudeza mental.
La base de sus enseñanzas y lo que inculcó, fue la creencia en una comprensión objetiva de los conceptos de justiciaamor y virtud, y el conocimiento de uno mismo. Creía que todo vicio es el resultado de la ignorancia y que ninguna persona desea el mal; a su vez, la virtud es conocimiento y aquellos que conocen el bien actuarán de manera justa. Su lógica hizo hincapié en la discusión racional y la búsqueda de definiciones generales. En este sentido influyó en sus discípulo Platón y, a través de él, en Aristóteles.
Otro pensador y amigo influenciado por Sócrates fue Antístenes, el fundador de la escuela cínica de filosofía. Sócrates también fue maestro de Arístipo, que fundó la filosofía cirenaicade la experiencia y el placer, de la que surgió la filosofía más elevada de Epicuro. Tanto para los estoicos como el filósofo griego Epicteto, para el filósofo romano Séneca el Viejo como para el emperador romano Marco Aurelio, Sócrates representó la personificación y la guía para alcanzar una vida superior.
Sócrates no escribió obra alguna y, a pesar de haber tenido numerosos seguidores, nunca creó una escuela filosófica. Las llamadas escuelas socráticas fueron iniciativa de sus seguidores. Acerca de su actividad filosófica nos han llegado diversos testimonios, contradictorios entre ellos, como los de JenofonteAristófanes o Platón, que suscitan el llamado problema socrático; es decir, la fijación de la auténtica personalidad de Sócrates y del contenido de sus enseñanzas. Si creemos a Jenofonte, a Sócrates le interesaba fundamentalmente la formación de hombres de bien, con lo que su actividad filosófica quedaría reducida a la de un moralista práctico: el interés por las cuestiones lógicas o metafísicas sería algo completamente ajeno a Sócrates. Poco riguroso se considera el retrato que hace Aristófanes de Sócrates en "Las nubes", donde aparece como un sofista jocoso y burlesco, y que no merece mayor consideración.

Pedro Sergiani-

domingo, 5 de junio de 2011

Las cuatro raíces 
Empédocles de Agrigento ,postuló la teoría de las cuatro raíces, a las que Aristóteles más tarde llamó elementos, juntando el agua de Tales de Mileto, el fuego de Heráclito, el aire de Anaxímenes y la tierra de Jenófanes las cuales se mezclan en los distintos entes sobre la Tierra. Estas raíces están sometidas a dos fuerzas, que pretenden explicar el movimiento (generación y corrupción) en el mundo: el Amor, que las une, y el Odio, que las separa. Estamos, por tanto, en la actualidad, en un equilibrio. Esta teoría explica el cambio y a la vez la permanencia de los seres del mundo. El hombre es también un compuesto de los cuatro elementos. La salud consiste en cierto equilibrio entre ellos. El conocimiento es posible porque lo semejante conoce lo semejante: por el fuego que hay en nosotros conocemos el fuego exterior, y así los demás elementos. La sede del conocimiento sería la sangre, porque en ella se mezclan de modo adecuado los cuatro elementos de la naturaleza. Posteriormente Demócrito postularía que estos elementos están hechos de átomos.

Sostiene una curiosa teoría sobre la evolución orgánica por su teoría de las raíces. Suponía que en un principio habría numerosas partes de hombres y animales distribuidas por azar: piernas, ojos, etc. Se formarían combinaciones aleatorias por atracción o Amor, dando lugar a criaturas aberrantes e inviables que no habrían sobrevivido.

La teoría de los cuatro elementos que han de estar en armonía, permite elaborar una concepción de salud, que tendrá amplia repercusión en la medicina griega posterior.
Utilizando otros términos Empédocles considera al hombre un microcosmos , una suerte de mundo microscópico  y ello le permite formular una explicación de conocimiento por "simpatía": "lo semejante conoce a lo semejante". Así, las emanaciones que proceden de las cosas entran por los poros del cuerpo humano, yendo a encontrar lo semejante que en éste hay:
"Vemos la tierra por la tierra, el agua por el agua, el aire divino por el aire y el fuego destructor por el fuego. Comprendemos el amor por el amor y el odio por el odio."
Es decir un elemento lleva al otro y es necesaria la existencia de uno para la existencia del otro

Laura.

miércoles, 1 de junio de 2011




El número como principio de todas las cosas .

Como dice Aristóteles los pitagóricos se dedicaron a las matemáticas, fueron los primeros que hicieron progresar este estudio y, habiéndose formado en él pensaron que sus principios eran los de todas las cosas.

       
"Nutridos de ella (la matemática), creyeron que su principio fuera el de todas las cosas. Ya que los números por su naturaleza son los primeros que se presentan en ella, les pareció observar en los números semejanzas con los seres y con los fenómenos, mucho más que en el fuego, o en la tierra o en el agua y como también veían en los números las determinaciones y las proporciones de las armonías y como, por otra parte, les parecía que toda la naturaleza estaba por lo demás hecha a imagen de los números, y que los números son los primeros en la naturaleza, supusieron que los elementos de los números fuesen los elementos de todos los seres y que el universo entero fuese armonía y número. Y todas las concordancias que podían demostrar en los números y en las armonías con las condiciones y partes del universo y con su ordenación total, las recogieron y coordinaron."



                                                                                                                       Aristóteles.



Tenían el entusiasmo propio de los primeros estudiosos de una ciencia en pleno progreso, y les cultivó la importancia del número en el cosmos: todas las cosas son numerables, y muchas las podemos expresar numéricamente. Así la relación entre dos cosas relacionadas se puede expresar por una proporción numérica; el orden existente en una cantidad de sujetos ordenados se puede expresar mediante números, y así sucesivamente. Pero lo que parece que les impresionó más que nada fue el descubrir que los intervalos musicales que hay entre las notas de la lira pueden expresarse numéricamente. Cabe decir que la altura de un sonido depende del número, en cuanto que depende de las longitudes de las cuerdas, y es posible representar los intervalos de la escala con razones numéricas. A partir de esto surge la idea de cantidad (to pason), lo cuantitativo como principio y esencia de la realidad, es decir, que lo cualitativo se determina en lo cuantitativo.
Pues bien, lo mismo que la armonía musical depende de un número, se puede pensar que la armonía del universo depende también del número. Los cosmólogos milesios hablan de un conflicto universal de los elementos contrapuestos, y los pitagóricos, gracias a sus investigaciones en el campo de la música, tal vez pensasen solucionar el “conflicto” recurriendo al concepto de número. Según Aristóteles, “como vieron que los atributos y las relaciones de las escalas musicales se podían expresar con números, desde entonces todas las demás cosas les parecieron modeladas en toda su naturaleza según los números, y juzgaron que los números eran lo primero en el conjunto de la naturaleza y que el cielo entero era una escala musical y un número”. Mas lo que uno cree entender de los pitagóricos es que quisieron decir que el carácter verdadero no lo determinaba la apariencia sensible sino que lo establece un componente cuantitativo aritmo–geométrico que esta referido tanto al número (cantidad discreta) como a la magnitud (cantidad continua); o sea, que tal ingrediente matemático afecta la cualidad de las cosas.
Este lenguaje matemático no era usado solo para explicar el mundo, también era usado en las entidades excluidas, las que tenían que ver con las esferas subjetivas, el hombre, la justicia, el arte, la medicina y hasta las estaciones, pues todo esto requería de números, proporción y medida. El lenguaje de la realidad es entonces para los pitagóricos, un logos matemático (razón, armonía y medida).
Anaximandro había hecho derivar todo de lo Ilimitado o Indeterminado. Pitágoras combinó esta noción con la de límite, que da forma a lo ilimitado. Ejemplo de todo ello es la música (y también la salud, en la que el límite es la templanza, cuyo resultado es una sana armonía). La proporción y la armonía de los sones musicales son expresables aritméticamente. Transfiriendo estas observaciones al mundo en general, los pitagóricos hablaron de la armonía cósmica. Y, no contentos con recalcar la importancia de los números en el universo, fueron más lejos y declararon que las cosas son números.
Evidentemente, tal doctrina no es de fácil comprensión. Se hace duro decir que todas las cosas son números. ¿Qué entendían por ello los pitagóricos? En primer lugar, ¿qué entendían por números o qué es lo que pensaban acerca de los números?. Aristóteles nos informa que “los pitagóricos sostenían que los elementos del número son lo par y lo impar, y que, de estos elementos, el primero es ilimitado y el segundo limitado; la unidad, el uno, procede de ambos (pues es a la vez par e impar), y el número procede del uno; y el cielo todo, es números”. Los pitagóricos consideraron los números espacialmente. La unidad es el punto, el dos es la línea, el tres la superficie, el cuatro el volumen. Decir que todas las cosas son números significaría que “todos los cuerpos constan de puntos o unidades en el espacio, los cuales, cuando se los toma en conjunto, constituyen un número”.


Laura Pallero.

martes, 31 de mayo de 2011

El perdón, cinco minutos antes de la muerte.

Un avión cae y se hunde en el mar cerca de la costa y mueren ciento cincuenta personas que estaban a bordo. Una mujer madura, periodista de un diario de la zona, que escribe una columna sobre la actualidad, frustrada por no querer caer en la noticia fácil, encuentra al día siguiente, entre las rocas, una bolsa plástica con una nota que parece pertenecer a los restos del avión hundido.
Ese hecho fortuito le da la oportunidad de volcar en sus notas la búsqueda del destinatario y de convertirse en un éxito editorial.
Por supuesto la protagonista no puede evitar que los grandes medios quieran apropiarse de la noticia, sin embargo, como ella no ha dado a conocer el contenido del mensaje, está determinada a llevar sola esa responsabilidad y manejarlo sin hacer uso del circo mediático.
Este es el tema de una película que proyectaron anoche en un canal de cable que inspira preguntas filosóficas.
¿Qué harímos los últimos cinco minutos de nuestra existencia estando plenamente lúcidos frente a una situación de muerte trágica inminente?
Durante el atentado de las torres gemelas, muchas víctimas que sabían que iban a morir utilizaron sus celulares para hablar con sus familiares, mientras otros se tiraron de las ventanas temiendo más a la angustiosa espera que a la misma muerte.
Ese instante de plena conciencia infinitamente largo y a la vez corto puede servir para ayudar a los deudos a hacer el duelo, para reconciliarse con los seres queridos que se han distanciado, para resolver enigmas, para despedirse, para aprender, y en este caso particular, para producir un milagro en la ficción.
La columnista comienza la búsqueda del posible destinatario de la breve esquela que está dirigida a “T”, y firmada con la palabra “Papá”, únicos indicios para iniciar una investigación en el vasto universo de familiares de las víctimas cuyos nombres empezaban con esa letra.
El peregrinaje a través de los eventuales dueños de la misiva, dio un resultado inesperado, porque aún en aquellos que no tenían vinculación alguna con la víctima, el contenido del mensaje tuvo una repercusión en sus vidas.
¿Porque quién es el que en su vida no ha ofendido a su padre y no desee ser perdonado si él muriera?
¿Quién es el que no se sentiría feliz de interpretar como propio un mensaje del más allá encontrado en forma tan extraña?
¿Quién no aprovecharía para hacer las paces con quien se ha ido dejando conciencias intranquilas?
El que no ha perdido a un ser querido que ha ofendido se da cuenta que todavía está a tiempo para reparar errores, para pedir perdón o para reconciliarse si han estado distanciados.
Finalmente el mensaje fue recibido por quien correspondía produciéndose el milagro de resolver los conflictos antiguos de la periodista, que vivía con su propia sombra que la torturaba.
Una vez, hace muchos años, recibí una carta de una persona fallecida. Cuando llegó por correo, esa persona yacía enterrada desde hacía dos días.
Me contaba sus cosas de todos los días y también los proyectos que tenía. Me sentí impresionada, como si aún se estuviera comunicando conmigo desde arriba.
Siempre nos sentimos culpables por alguna cosa, por una palabra, o un olvido, una forma de pensar diferente o cualquier otra cosa intrascendente.
No esperemos a que la gente muera para ser gentiles y demostrarles nuestro afecto, hoy es más tarde de lo que creemos.




Pedro Sergiani-

lunes, 9 de mayo de 2011

Los filosófos Presocráticos

 Los primeros filósofos tratan de establecer un principio originario del cual procede toda la realidad. A este sustrato último, origen y causa del cosmos y elemento constitutivo de todos los seres que componen la fisis o naturaleza, lo denominan arjé.
 Las respuestas a la pregunta sobre el arjé fueron diversas: monistas y pluralistas, materialistas y espiritualistas, concretas y abstractas. Los principales filósofos presocráticos son:
 Tales de Mileto (640-545 a.C).- Es considerado como el primero de los filósofos. Para Tales, el arjé es el agua, principio de vida y elemento originario que se encuentra en todos los seres naturales.
 Anaximandro (610-545 a.C).- El arjé es un principio eterno de carácter inmaterial, indefinido, abstracto, denominado apeiron, que se traduce por “lo indeterminado”.
 Anaxímenes.- Vuelve a instaurar un sustrato material, el aire, principio vital y originario del cosmos. Mediante dos procesos opuestos (condensación o espesamiento y rarefacción o adelgazamiento) se constituyen todos los elementos: roca, tierra, agua, nubes, aire, fuego.
 Pitágoras ( Hacia 530 a.C).- Formó una escuela centrada fundamentalmente en la investigación matemática. Los pitagóricos consideraron que el arjé no es un sustrato de carácter material, ni tampoco indeterminado o indefinido, sino que se trata de un principio formal abstracto: el número. Todos los seres se reducen a números, y todo el conjunto de la fisis se compone en última instancia de números, los cuales explican toda la realidad.
Anaxágoras (500-428 a.C).- Propone un arjé de tipo espiritual. El orden está presidido por el nous (entendimiento, razón), que domina toda la naturaleza, la cual está compuesta de pequeñísimas partículas elementales (homeomerías), que en un principio se encontraban dispersas, mezcladas caóticamente, hasta que fueron ordenadas por la fuerza exterior y suprema del nous o inteligencia ordenadora, que imprimió a la materia caótica y eterna un movimiento de remolino, quedando formado el cosmos.
 Leucipo y Demócrito (460-370 a.C).- La naturaleza se encuentra formada por un número infinito de elementos ínfimos e indivisibles, llamados átomos, que constituyen el arjé y que se mueven eternamente en el vacío. Los átomos presentan diversas formas, y de su combinación surge la pluralidad.
 Empédocles ( 490-430 a.C).- El arjé lo constituyen los cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego; también llamado apeiron.

Pedro Sergiani

martes, 3 de mayo de 2011

Filosofando


¿QUÉ ES FILOSOFAR?
Etienne Gilson

¿Filosofar? Filosofar... es buscar la sabiduría por medio de un esfuerzo consistente de reflexión. Nadie puede filosofar y disfrutar de una vida incompatible con ello. La sabiduría es el conocimiento de los primeros principios y de las primeras causas: conocemos las cosas no como un recuerdo de detalles, sino a través de principios generales.
La filosofía es una ocupación de toda la vida y hay pocos filósofos. Incluso los profesores de filosofía son raramente filósofos, puesto que enseñar filosofía y filosofar no son la misma cosa. Enseñar filosofía asegura la libertad de filosofar con el menor daño a la vida filosófica. Sin embargo, enseñar es actuar, mientras filosofar es contemplar. Por ejemplo, Bergson fue un magnífico profesor, pero lo que enseñaba no tenía nada que ver con su propia filosofía.
Si la filosofía es una ocupación de toda una vida, ¿cómo puede ser enseñada? La respuesta es que los estudiantes vienen a entender con sus propios intelectos, y son sus propios profesores. Aquino, comentando sobre Agustín, observa que los maestros, no obstante que no pueden pensar por nosotros, nos pueden hacer pensar por nosotros mismos, o, al menos, ayudarnos a ello.
Cuando preguntamos de qué manera el profesor nos va a enseñar filosofía, no estamos preocupados con los detalles de la pedagogía filosófica. Hay tantas buenas maneras de enseñar filosofía como buenos profesores de filosofía. Pero, ¿cuál es la mejor manera? Preguntado sobre esto, Descartes recomendó sorpresivamente no su propio trabajo, sino los cursos completos enseñados por los jesuitas. Hay muchos textos introductorios (como, por ejemplo, aquellos que dan una visión general de la filosofía tomista), que son valiosos como guías de los iniciados en el desconocido terreno de la filosofía (como los mapas, que son guías, pero no una completa descripción del territorio).
La mayoría de los iniciados no continuarán con la filosofía, y una explicación superficial será de valor para ellos. Sea que un estudiante continúe o no, no se puede comenzar con la obra de Aquino, puesto que él no era un iniciado escribiendo para iniciados – por eso las introducciones han sido siempre necesarias. Mas, ¿qué hacemos enseguida para aquellos que continúan? Podemos pasar a introducciones más difíciles y a libros más especializados que tratan de problemas específicos. El problema con esta aproximación es que trata a la filosofía como si fuese una ciencia (un cuerpo de conocimientos relativos a un mismo objeto, racionalmente demostrable y, por tanto, comunicable por medio de la enseñanza). Pero incluso en el caso de la ciencia, esta aproximación es apropiada sólo en tanto la ciencia está conformada por resultados previamente adquiridos. Saber de una ciencia no lo convierte a uno en científico. Similarmente, donde la filosofía comienza, las introducciones a la filosofía deben terminar. Se trata de una experiencia nueva, tan radicalmente diferente de lo anterior como ser un gran profesor de literatura inglesa es diferente de ser un Shakespeare. Lo que está en juego aquí no es meramente aprender filosofía, sino llegar a ser un filósofo.
No estoy hablando del nacimiento de un gran genio filosófico; pues no se puede ser creativo sin ser un verdadero filósofo y sí se puede ser un verdadero filósofo sin ser creativo. Las ideas de un verdadero filósofo no son puramente deductivas, pero ellas se funden en un todo orgánico animadas en sí mismas por una vida singular, siendo capaces de asimilar o rechazar el alimento espiritual que se le ofrece, de acuerdo a las leyes de su propio desarrollo interno. Pero una vez nacido, el filósofo tiene todavía que crecer, y necesita ser enseñado por un maestro y compañero durante toda su vida. Tal maestro debe ser un gran filósofo – los que son de oferta muy limitada.
La respuesta es buscar en el pasado, pues, desde el momento que tratamos de filosofía, ¿qué diferencia existe entre el pasado y el presente?. Los problemas filosóficos trascienden el tiempo. Sin embargo, muchos profesores de filosofía se oponen a la historia de la filosofía; el propósito de una educación filosófica, dicen, no es lo que la gente pensaba en el pasado, sino lo que debiéramos pensar ahora; la historia de la filosofía es el cementerio de los filósofos muertos; y enseñar la historia de la filosofía es enseñar un compendio de errores, cuyo estudio dirigirá a los estudiantes hacia el escepticismo filosófico.
Estos críticos tienen razón, en tanto la filosofía es una ciencia ya hecha, que lo es, y los escépticos no tienen nada que hacer enseñando filosofía. Sin embargo, nosotros estamos buscando un maestro que nos guíe en nuestro empeño y, porque fallamos en encontrar uno en el presente, tenemos que mirar al pasado. Encontramos al maestro en Tomás de Aquino. Pero si alguien dice ser un tomista, ¿cómo vamos a saber si realmente lo es? No es suficiente recurrir a un libro sobre Aquino, puesto que hay diferentes interpretaciones. La interpretación debe ser comparada con el texto original. Si se quiere saber si lo que Aquino dice es verdad, se debe saber primero lo que efectivamente él dice, y eso es lo que significa ser un historiador.
A comienzos del siglo XIX, las escuelas francesa debían enseñar la filosofía de Locke, pero “con todas las correcciones necesarias”. Esto no tiene ningún sentido, quienquiera sea el filósofo, puesto que su trabajo es un todo orgánico y negar cualquiera de sus partes es una negación del todo. La filosofía de Aquino estaba supuesto ser una corrección de la de Aristóteles, pero de hecho fue una nueva filosofía. La diferencia entre un libro de texto o curso de lecturas y un tratado filosófico es que este último tiene la unidad orgánica que distingue la auténtica reflexión filosófica. La única manera de probar esto es por medio de la experiencia personal, esto es, una vida dedicada al contacto personal e íntimo con los grandes filósofos.
¿Qué somos, los profesores de filosofía, sino estudiantes más viejos que nuestros propios estudiantes? No podemos ser sus maestros, puesto que no somos maestros. Cuando nuestro trabajo con ellos se haya completado, llevémoslos directamente ante aquel que es nuestro maestro. Enseñémosle, por tanto, a aprender con él, bajo él, y no con nosotros y bajo nosotros. De verdad, todavía podemos ayudarlos, pero no como antes. Nuestra nueva tarea es enseñarles a aprender de uno más grande que nosotros, a leer a Tomás de Aquino, a asimilar su pensamiento, a pensar con él como lo hace un verdadero filósofo...
La meta final de la educación filosófica no es enseñar filosofía, sino formar filósofos hechos y derechos, y es por esto que la historia de la filosofía es un componente esencial. La historia de la filosofía no puede ser el cementerio de los filósofos muertos, porque no hay muerte en filosofía. La fuente del escepticismo no es la historia de la filosofía, sino la ilusión de que las introducciones a la filosofía pueden contener sabiduría.
Es un error pensar de la filosofía como un existente independiente de la mente de los filósofos; de manera que no puede ser capturada en un libro sobre ‘filosofía pura y simple’, independientemente de las filosofías de los individuos. Lo que hace universal a la filosofía es el hecho que todos tenemos idénticos intelectos que son el corazón de nuestra personalidad. Podemos ver las mismas verdades, en el entendido que usamos propiamente el intelecto. La Verdad no es una nube perenne flotando a través de las edades en una cierta estratosfera metafísica.
En el momento mismo que abandonamos el espejismo de una filosofía autosubsistente, nos encontramos rodeados de la amistosa compañía de los filósofos. Aristóteles fue el maestro de Aquino, y su trabajo fue historia de la filosofía. Pero, si nos preguntasen hoy día: ¿Quién es ‘el’Filósofo?, entusiastamente responderíamos: Tomás de Aquino.
María Mauri